En el silencio

En el silencio que crea esta breve distancia
se oye con nitidez el bullir de los sentimientos
ahora que mi corazón no resuena con tanta fuerza.

En la ausencia que deja tu cuerpo en mis ojos
recuerdo infinidad de de detalles tiernos
ahora que el contraluz de tu deliciosa cintura no me abrasa.

En el vacío que mis brazos no pueden estrechar con toda su fuerza, mi piel todavía siente el frío y el calor que aun existen más allá de ti.

Vivimos en medio de una deliciosa tormenta, de un huracán de pasión compartido, pero lo que de verdad me quema sigue siendo tocar tu misteriosa esencia.

Porque tu misterio no está en tu cálido vendaval ni en tu lluvia abrasadora sobre mí piel, sino en la misteriosa calma dentro del ojo de este huracán.

Tu misterio sigue estando en una sonrisa espontánea, en un apresurado beso de despedida, en el latido de tu corazón, en tus ojos abriéndose en la mañana.

En el silencio no necesito galaxias lejanas o noches estrelladas,
abrazos apasionados, ni fuego descontrolado.

En la ausencia solo necesito silencio para quererte.